De dónde viene lo de «Quenerapú»

Mucha gente me lo pregunta así que lo voy a dejar escrito. La historia es esta:

Entre setiembre de 1993 y junio de 1994 (tenía yo 23 años) viví en Granada algo parecido a un año sabático. Compartí piso con 3 marroquíes y pasaba mis días en La Alhambra mirando para los gatos y las turistas alemanas. En Granada tengo familia, y con mis primos de allí había pasado estupendos veranos cuando éramos críos y venían a Galicia. Pero por cosas de la vida, en 1993 se había enfriado bastante mi relación con ellos, así que aproveché aquel año sabático para retomar contacto. Redescubrí a mis primos Alberto, Ana, Carlos, Eduardo, Jose, y Marcos y a mis tíos Eduardo y Ana.

Mi primo Alberto y yo teníamos en común una gran afición por dibujar cómics y se nos metió a ambos en la cabeza que debíamos tener cada uno un nombre artístico. Él escogió enseguida ‘Gart Tetsuo’. Yo quise pensarlo con más calma.

Una tarde de charleta con mi prima Ana, ella me puso un poco al día con las noticias que les llegaban de nuestra familia común en la lejana Galicia. Y uno de los temas fue que nuestra tía común Ana (sí, otra Ana) estaba embarazada de nuevo, así que pronto tendríamos un primito nuevo. Pero Ana (mi prima) no pudo contener la risa al contarme los nombres que mis tíos pensaban ponerle a la criatura. He de explicar que parte de mi familia es de la que pone nombres bíblicos a sus hijos. Y en eso, como en todo: hay nombres preciosos pero también los hay horrorosos.

Así que con su simpatiquísimo acento andaluz me dice mi prima, escandalizada: —”¡Y no te pierdas etto: que disen que si es niño le van a poné a la criatura «Quenerapú»!”

Y ahí es cuando rompí yo a reirme a carcajadas. En la Biblia no hay ningún “Quenerapú”. Lo más parecido que recuerdo es un profeta llamado “Nahum” y también otro llamado “Habacuc” (que también es un nombre feo de c*jones). Mira, yo no sé qué fue lo que oyó Ana al teléfono. Quizá desde Galicia le dijeron: “Y para niño, quieren Nahum” o “Y para niño, quieren Habacuc” y ella entendió “Y para niño, Quenerapú”. El caso es que mi prima, la pobre, estaba escandalizada.

Y a mi acababan de regalarme un nombre artístico para firmar cómics: QUENERAPÚ. Era perfecto. Un palabro absolutamente nuevo y con un origen de lo más friki: Un nombre hebreo, mal entendido, y pronunciado con acento andaluz. ¡Simplemente genial!

Desde aquel día firmé mis cómics como Quenerapú. Me presenté a todo el mundo como Quenerapú y a menudo sustituyo mis apellidos Pérez Rodríguez por Quenerapú (que yo a mis padres los quiero mucho, pero tengo unos apellidos la mar de vulgares). En la primavera de 1994, por cierto, tuve mi primer contacto con Internet gracias a un amiguete en la Universidad de Granada. Y allí decidí que en Internet me identificaría como Quenerapú o Iñaki Quenerapú.

Y esto es todo. No sé si al lector le ha hecho algo de gracia la historia o le importa tres pepinos. Pero bueno, necesitaba dejarlo por escrito de una vez por todas. ¡Ah! Es curioso que mucha gente piensa que soy sudamericano. Quizá porque Quenerapú suena como Quilapayún, qué se yo. Pero no. Nací en el País Vasco de padres gallegos. Y por cierto, aquel primo mío que pudo haberse llamado “Nahum” o “Habacuc” al final nació niña y se llama Nerea, felizmente. ;)

—-

Actualización (12 de julio de 2010): En conversación informal con mi hermano Ángel hace dos días salió el tema de «Quenerapú» (él sabe muchísimo más que yo de temas bíblicos) y me aclaró el tema, echando un poco por tierra (pero sólo un poco, ¿eh?) mi teoría.

Al parecer, el nombre que mi tía Ana quiso poner a su bebé no era “Nahum” ni “Habacuc” sino “Keren-hapuc”, que, por cierto, es nombre de chica. Ahora sí que suena parecido. ¡Ese fue el nombre que mi prima Ana no comprendió por teléfono! Y es muy fácil si te dicen “Keren-hapuc” por teléfono entender «Quenerapú» o cualquier cosa parecida. Mimá, es que parece el nombre de un personaje de Star Wars, Willow o algo así, ¿verdad?. Al parecer «Keren-hapuc» es nombre de chica (dicen que fue «la hija menor de Job, que nació después de su gran tribulación» (Job 42:14).

Sinceramente, creo que mis tíos hicieron muy bien llamando a mi prima «Nerea» y dejando sin proponérselo, el «Quenerapú» para mi: Un nombre hebreo, mal entendido por teléfono y pronunciado con acento andaluz. Y ahora resulta que además ¡es un nombre de tía! Jajaja…. Pues mira, ahora me hace todavía un poco más de gracia la historia. ¡Gracias Ángel por la aclaración! :)


Acerca de esta entrada