Ya pasé antes por eso de inaugurar un blog (y no sé qué título poner)

Ayer anuncié en Facebook que dejo Facebook por un tiempo. Es un «me voy» un poco descafeinado porque mantengo la cuenta abierta (tan sólo indiqué en preferencias que mis publicaciones nuevas, si las hubiera, sean sólo para mis ojos). Además, de vez en cuando pienso ir por allí a felicitar algún cumpleaños, poner me gusta en alguna publicación de algún amigo/a o incluso comentar brevemente.

Facebook

Estoy en Facebook desde el 4 de diciembre de 2007. Puede decirse que en estos 9 años (sobre todo en los últimos 5) he llegado a vivir allí dentro y eso tuvo cosas buenas y cosas malas. Entre las buenas, que allí dentro se formó espontáneamente un grupo de gente que con regularidad opinaba y comentaba en muchas de mis publicaciones. Eso es fantástico, ¿a quién no le gustaría? Conocí a gente que considero amiga sin haberla visto jamás en persona. Entre las cosas malas… pues que aquello es como una jaula. No resulta fácil encontrar algo que tú u otra persona haya publicado en el pasado. Y facilitar eso a los usuarios no parece a priori algo técnicamente complicado para la gente que hace Facebook, así que deduzco que si esa característica no está habilitada es que intencionadamente quieren que vivas sólo el presente. Contenidos efímeros, que parece que es la tendencia. Y la verdad: me apetecía algo de libertad sobre cómo quiero plantear lo que cuento en Internet. Mil millones de veces me propuse poner en marcha un blog y mil millones de veces me rendí, así que no prometo nada con este. A ver qué pasa.

Instagram y Twitter

Mis nuevos hábitats sociales serán Instagram y Twitter y creo que compartiré cosas por allí con cierta regularidad. Esas publicaciones impulsivas que uno siempre tiene ganas de hacer cuando ve por ahí algo que le sorprende o tiene una ocurrencia. Soy muy dado a ese tipo de publicaciones. Uso Twitter con mayor o menor regularidad desde hace bastantes años y en él me muevo más o menos bien. Instagram para mi ya es otro cantar: hace unas horas, por ejemplo, comprobé empíricamente que no puedes publicar URLs. Bueno, sí permiten publicarlas, pero te las dejan como no clicables. Y eso cuando publicas una URL larga es casi como no ponerla. Pues resulta que eso forma parte de las normas de Instagram desde sus orígenes y yo me enteré ayer. Otra cosa que me incomoda de Instagram es el desprecio que demuestra hacia los textos. Sí, ya sé que es una red social orientada a compartir fotos bonitas o fotos normalitas pero que bien filtradas quedan muy bien. Sin embargo se agradecería un mayor tamaño para los textos y no tener que clicar en lo de «ver los [x] comentarios» para poder leerlos cuando hay más de dos. Bueno, es igual. Ya me iré adaptando. La idea de publicar fotos normalitas pero que parecen preciosas gracias a los filtros ahora mismo resulta demasiado tentadora y el tema de los textos me va a importar menos. Ah, también pienso darle una oportunidad a la red social Ello. Sinceramente, no sé si le quedan dos telediarios o si será lo próximo que pete Internet, me da igual. Quiero probarla una temporada a ver qué pasa.

Quenerapu.com

Y luego está este blog, pensado sobre todo para publicar textos largos. En principio he decidido no permitir comentarios directos dentro de él. Lo quiero para escribir yo, no para formar en él una comunidad. No estoy muy convencido aún de esto, pero usaré Facebook Comments para tener algo de feedback y para que la gente pueda compartir en Facebook lo que opina sobre lo que escribo. De ese modo conseguiré algo de visibilidad. No sé cómo de firme seré con este propósito, pero voy a intentarlo.

Son ya las cuatro y media pasadas de la madrugada del 1 de enero de 2017. Voy a currar un poco ahora que todo el mundo duerme. 🙂

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